102020Mar
Melanoma Avanzado Evaluación de la Eficacia y la Seguridad de los Tratamientos Actuales para el Melanoma Avanzado

Melanoma Avanzado Evaluación de la Eficacia y la Seguridad de los Tratamientos Actuales para el Melanoma Avanzado

Qué tratamientos son los más eficaces y seguros para el melanoma avanzado?

Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que cada año se producen 132,000 nuevos casos de melanoma cutáneo en todo el mundo y su incidencia ha aumentado en las últimas décadas.

El pronóstico de esta enfermedad es favorable ya que la mayoría de los pacientes son diagnosticados en los estadios tempranos cuando el cáncer aún no se ha extendido, si bien es cierto que el melanoma avanzado (estadio III y IV) se asocia con malos resultados de supervivencia.
Durante muchos años las opciones de tratamiento han sido limitadas hasta que, en el 2011, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) aprobó un tratamiento que bloqueaba la señal inhibidora del antígeno 4 del linfocito T citotóxico (CTLA-4), llamado ipilimumab. Este tratamiento fue el primero en demostrar una mejora en la supervivencia global de los pacientes (OS, por sus siglas en inglés).


Desde entonces, han surgido una gran cantidad de medicamentos diferentes para el tratamiento del melanoma avanzado y, aunque han demostrado una eficacia elevada en los ensayos controlados aleatorios (RCT, por sus siglas en inglés) pivotales de fase III, no existen comparaciones directas para obtener evidencias entre los diferentes inhibidores inmunitarios de punto de control (antiCTLA-4 y antiPD-1) e inhibidores de la vía de la proteína quinasa activada por mitógeno (BRAFi y MEKi).


Por ello, se ha realizado un metaanálisis en red (NMA, por sus siglas en inglés) en base a una revisión sistemática de literatura en la que se identificaron todos los RCTs de fase III realizados en pacientes con melanoma cutáneo avanzado desde el 1 de enero de 2010 hasta el 11 de marzo de 2019.


¿Terapia dirigida o inmunoterapia?


Se identificaron 28 RCTs de fase III que incluían a 14,376 pacientes con melanoma avanzado que no habían sido tratados previamente. De acuerdo con los resultados, los tratamientos más favorables en relación con la PFS fueron, ordenados jerárquicamente, los que incluían dabrafenib más trametinib, vemurafenib más cobimetinib, aunque se observó que tenían perfiles de seguridad poco favorables. Otros cinco tratamientos obtuvieron buenos resultados: nivolumab más ipilimumab, vemurafenib en monoterapia, nivolumab y pembrolizumab.
En relación con la OS, se observó que tres tratamientos reducían el riesgo de muerte en un 50 % o más. Los tratamientos más favorables incluían nivolumab en combinación con ipilimumab, seguidos de la monoterapia de nivolumab y del tratamiento con pembrolizumab.


Estos resultados están en línea con lo esperado por parte de los especialistas y confirmaron que, aunque las terapias dirigidas reducen el riesgo de progresión, las inmunoterapias tienen mejores resultados de supervivencia general que las terapias dirigidas. Sin embargo, los resultados estimados de supervivencia general deben interpretarse con precaución ya que muchos RCTs tuvieron un seguimiento relativamente corto y podrían considerarse bastante inmaduros con respecto a la supervivencia general. Además, estos pacientes reciben a menudo más líneas de tratamiento, lo que tiene un impacto en la supervivencia general.

No obstante no existe consenso sobre hasta qué punto la PFS consigue reflejar la eficacia de un tratamiento, particularmente en el caso de las inmunoterapias; y algo todavía más importante es que aún no existe evidencia acerca de la relación real entre la PFS y la OS. Para conseguir unas evidencias más robustas sería necesario hacer un seguimiento más prolongados en el tiempo.
En este metaanálisis en red se identificó las opciones de tratamiento más eficaces para el melanoma avanzado y asimismo proporcionó información valiosa sobre la eficacia y seguridad relativas de cada nuevo tratamiento. Esto podría facilitar la toma de decisiones basada en evidencia optimizando la elección del tratamiento y los resultados en la práctica clínica diaria.




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