3 palabras pilares del matrimonio

El matrimonio, tal como se le conoce en la generalidad, es la unión de dos personas mediante determinados ritos o formalidades legales y que es reconocida por la ley como familia.
Para los católicos, el matrimonio es un sacramento en el que hombre y mujer componen una íntima comunidad de vida y de amor. Tiene como objetivo primordial el bien de los cónyuges y la procreación y educación de los hijos.

El matrimonio tiene su origen en la propia naturaleza humana, tal como lo expresa el libro del Génesis: “Creó Dios al hombre a imagen suya, a imagen de Dios lo creó, y los creó varón y hembra. Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer; y vendrán a ser los dos una sola carne”.

La vida matrimonial está llamada a la unidad, a la permanencia, a la apertura a la vida y al amor fiel entre los esposos. Pero para que esto sea posible, la pareja debe estar consciente de que esta unión sacramental, tal como lo expresó el Papa Francisco en una de sus homilías, “Es un trabajo para siempre, pero que no hay que asustarse, se puede construir día a día”.

El Papa Francisco, en muchas ocasiones, ha hablado sobre el tema del matrimonio, ofreciendo consejos y herramientas a las parejas para aplicar en su vida marital. En la Jornada Mundial de la Juventud, Cracovia 2016, el pontífice ofreció 3 consejos para cuidar y proteger el matrimonio. Insta a los que se preparan para dar el paso y a los ya casados, sea que lo estén recién o que tengan muchos años de unión, a considerar tres palabras: permiso, gracias y perdón.

A veces me preguntan cómo hacer para que la familia vaya siempre adelante y supere las dificultades. Yo les sugiero que practique siempre tres palabras, tres palabras que expresan tres actitudes: tres palabras que los pueden ayudar a vivir la vida del matrimonio porque en la vida del matrimonio hay dificultades.
Papa Francisco

1. Permiso: “Siempre preguntar al cónyuge, la mujer al marido y el marido a la mujer: ¿Qué te parece, te parece que hagamos esto? Nunca atropellar”.
El pedir permiso es interesarnos por la opinión del otro. La vidas de los esposo son interdependientes. Es por esto que cada decisión personal que toman implica una consecuencia para ambos. Cuando “pedimos permiso”, se muestra respeto por el conyugue, se garantiza menos conflictos, se toman mejores decisiones y les mantiene comprometidos en la vida del otro.

2. Gracias: “ser agradecidos. Cuántas veces el marido le tiene que decir a la mujer, gracias; y cuántas veces la esposa le tienen que decir al marido, gracias. Agradecerse mutuamente porque el sacramento del matrimonio se lo confieren los esposos, el uno al otro. Y esta relación sacramental se mantiene con este sentimiento de gratitud”.
Ser agradecido es una de las claves para tener un matrimonio saludable y duradero. Al incorporar la gratitud al ambiente familiar, mejora la calidad de la relación y ayuda a la resolución de conflictos. Tanto quien expresa gratitud como aquella que la recibe se sienten más satisfechos y experimentan un fortalecimiento del vínculo.

3. Perdón: “Es una palabra muy difícil de pronunciar. En el matrimonio siempre, o el marido o la mujer siempre tienen alguna equivocación. Saber reconocerla y pedir disculpas, pedir perdón, hace mucho bien”.

En la convivencia conyugal, se cometen errores y es vital para la sana relación reconocerlos. Más que sentirse humillado/a, es una forma de crecer y una muestra de amor a la pareja.
De la misma manera, es importante aceptar el perdón y saber perdonar. Nos debemos hablar sobre el asunto una y otra vez, eso no es sano para la relación. Lo perdonado, finalizado está.
Pedir perdón y perdonar son dos de los principios fundamentales que sostienen las relaciones que se profesan un amor profundo y constructivo.

 

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